Una vez más, al mando de un coche es
donde se comprueba quien es un auténtico caballero
o dama. Virtudes como la PRUDENCIA, la AMABILIDAD,
y la PACIENCIA brillan con especial mérito
en estas ocasiones.
Una persona educada, no solamente cumplirá con celo
las normas contenidas en el código de circulación,
que son ley y por tanto de obligada observancia, sino que
además, demostrará su clase cediendo el paso
a los vehículos mas rápidos y ayudándoles
cuando pretendan adelantarlo, respetará siempre los
pasos de cebra, deteniéndose incluso cuando un peatón
haga ademán de cruzar la calle, hará un uso
moderado de su bocina, etc...
La cortesía se debe demostrar ya antes de
poner en marcha el vehículo:
- El caballero deberá abrir la puerta a la Sra. desde
el exterior del coche, ayudándole a entrar si es necesario,
y cerrando su puerta suavemente. después dará
la vuelta al coche para ocupar el
asiento
del conductor.
- Si la Sra. se acomoda en el asiento trasero, no tendrá
que moverse para dejar espacio a otro caballero que desee entrar,
sino que este caballero rodeará el vehículo para
entrar por el otro lado.
- Del mismo modo, y aunque no siempre sea necesario,
para abandonar el coche el hombre puede abrir la puerta de la
Sra. y ayudarla a salir.
- Desde luego, no está de mas revivir estos usos en
aquellos casos en que la Sra, realmente necesite ayuda.
- Dentro del vehículo no fume, no encienda la radio,
ni abra la ventanilla sin antes preguntar a los demás
viajeros si esto les molesta.
- No se le ocurra arrojar papeles o desperdicios por la ventanilla.
En el caso de que un caballero lleve a una dama a su domicilio
la acompañrá hasta la puerta de la casa, y no
volverá al coche hasta que haya cruzado el umbral de
aquella.
- Si no es usted quien conduce, deje hacerlo a quien este al
volante. Las continuas indicaciones del tipo : " ahi viene una
curva " o " cuidado con ese coche " normalmente son innecesarias
y pueden poner muy nervioso al conductor.
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