Dejando a un lado los tratamientos protocolarios (Vuestra Excelencia,
Vuestra Ilustrísima, etc...), debemos hacer alguna reflexión
acerca del uso del "USTED" y del "TU"
en nuestras conversaciones con los demás.
Utilizaremos el Usted
con todas aquellas personas que no conozcamos, que acaben de sernos
presentadas, o que nos merezcan un especial respeto por su categoría
social o profesional.
La prudencia aconseja "Pecar" de exceso de educación antes
que atribuirnos confianzas que no nos hayan sido concedidas expresamente.
En caso de duda, siempre se cumple recurriendo al uso del "Usted".
Si empezamos una relación tomándonos unas "confianzas"
que no nos corresponden, podemos pagar el precio de una enojosa
reprobación, como por ejemplo:
- ¿Acaso le he dado
autorización a tutearme?.
La sociedad ha evolucionado con gran rapidez, y el tuteo se ha
convertido ya en algo normal en prácticamente todas las
situaciones.
Las expresiones que se utilizan habitualmente para proponer el
tuteo son:
- ¿Que tal si nos tuteamos?
- ¿Me permite que le trate
de tú?
- etc...
¿Quién
debe proponer el tuteo?
Las reglas de etiqueta siguen proponiendo el tuteo a:
- La señora proponer el tuteo
al caballero
- A la persona de mayor de edad
proponer el tuteo a la más joven.
- A la persona de mayor de edad
categoría profesional proponer el tuteo a la de menor
categoría profesional.