Hay cartas que parecen grabadas, otras garabateadas y otras
emborronadas.
Sin lugar a duda, las posibilidades de la escritura humana son
infinitas por lo que lo único que se le exige a la letra de
una carta es que sea clara y legible.
Aunque la letra refleja la personalidad del que escribe, muchas
veces una carta mal escrita es sólo sinónimo de desorden y negligencia
en esa persona.
Tachar palabras, borrarlas malamente (a veces incluso rompiendo
el papel) o llenar una carta de borrones es algo inaceptable.
En estos casos es mejor romper la carta y empezar de nuevo,
de no ser así se dará una mala imagen como escritor dificil
de quitar.
Lo ideal sería escribir primero la carta en sucio y posteriormente
pasarla a limpio para que queden perfectas. Aunque esta técnica
es ideal para una buena presencia del papel escrito, lo más
probable es que se pierda frescura en lo que se quiere comunicar,
en el caso de cartas personales. |