Al hablar de la indumentaria comentaremos el concepto de
elegancia y nos centraremos en el traje femenino,
masculino y en los complementos.
Moda y elegancia no es lo mismo, pero
no tienen porque ser dos conceptos antagónicos, como piensan
algunos. Sobre todo ahora que la moda se ha vuelto mucho
menos "tiránica" y suelen coexistir varias tendencias.
Hoy en día se han relajado mucho las normas que imponían
determinadas formas de vestir. Es elemental no confundir
un picnic con una función de gala, y no se viste igual para
almorzar en una cafetería que para asistir a la cena de
unas bodas de plata, por ejemplo.
En términos generales, no procede aconsejar que la moda
sea seguida con rigidez, y me remito a un dicho :"Debemos
servirnos de la moda, no servir a la moda" La rigidez denotaría
una enojosa falta de criterio. También sería un grave error
pretender ignorar la moda, pues no es sino el reflejo de
la forma de vida por la que la sociedad opta en cada momento.
Lo recomendable es buscar un equilibrio, fruto siempre de
la decisión personal, entre la elegancia, la naturalidad
y la sencillez.
Debemos saber armonizar en debida forma la moda con nuestra
propia personalidad.
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