Los regalos también forman parte del paisaje
de la Navidad, aunque su significado también cambia con
el ritmo de los tiempos.
Mi más poderosa admiración para
las personas que en estas fechas navideñas son capaces
de no dejarse engullir por la todopoderosa maquinaria del marketing
comercial (lo cual es difícil).
La originalidad en los regalos es un arte. Se
requiere:
- Sentido común.
- Sensibilidad.
- Generosidad
Es muy difícil establecer unas normas,
ya que es un terreno muy subjetivo e influyen circunstancias tan
personales como:
- Relación con el destinatario del regalo.
- Gustos particulares.
- Edad.
- Etc...
Normas:
- Habilidad de descubrir los gustos del otro de un modo indirecto.
Por ejemplo, aprovechando conversaciones casuales.
- Salvo los más materialistas, que juzgan el regalo por
su precio, la mayoría de las personas verán en
él algo de nuestra personalidad (que es en cierta medida
el afecto que les profesamos).
- Hay que regalar con humildad.
- No es aconsejable regalar animales, a no ser que sea de mutuo
acuerdo con el obsequiado.
- No se regalan objetos que nos hallan regalado ellos con anterioridad.
- ¡cuidar el envoltorio!
- No regalar dinero.
- Evitar los regalos muy personales o íntimos a no ser
que tengamos un gran nivel de confianza con esa persona.
Los regalos se entregan con discreción:
- Es de mal efecto alabar un regalo propio, los divos los hacen
con la mala impresión que ello conlleva.
- Los regalos se agradecen por escrito.
- Hay que abrir el obsequio en presencia de quien te lo entregue.
- Agradeceremos a todos por igual.
- Agradeceremos, igualmente, aunque el regalo no sea de nuestro
agrado.
- Regalar bombones, vino, pastas y cava para los postres, ponen
en compromiso a la anfitriona.
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