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CAMINO DE
SANTIAGO |
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Y es que allá en el siglo IV d. C. hubo en Galicia (la "Gallaecia" romana) un obispo hispanorromano que levantó tantas críticas como fieles a sus preceptos. Prisciliano nació en el seno de una familia nobiliaria de tierras gallegas. Acabó perteneciendo a la misma Iglesia cristiana y llegó a ser obispo de Ávila en el año 381. Pero tenía ciertos puntos de discrepancia que quiso discutir. Su ideología fue tan seguida que la ortodoxia tuvo que ejecutarlo para evitar males mayores, aunque su doctrina duró incluso después de muerto. ¿Qué propugnaba este hombre que tanta cizaña sembraba?. Su visión del mundo era muy distinta de la de la Iglesia ortodoxa. Su base ideológica rezumaba arcanas creencias como la influencia de la astrología y la personalización del demonio como algo más que un simple diablillo, pues según Prisciliano, éste había creado el mundo. Además este hereje chocaba frontalmente con ciertos dogmas eclesiásticos tales como el matrimonio, al cual era contrario, o la Santísima Trinidad, la cual rechazaba en pos de una especie de unidad divina. Sus críticas también echaban en cara al clero ortodoxo una relajación de sus preceptos morales mientras para él, deberían seguirse más al pie de la letra, una vida incluso ascética digamos. Sus adeptos llegaron a extenderse incluso hasta Francia y parece ser que llegó a contar con una fuerte comitiva de acompañamiento. Era muy popular y se ganaba el apoyo y simpatías de las clases menos favorecidas. Se convirtió quizás en una especie de clamor del pueblo que desafiaba a las autoridades ortodoxas. Como otros tantos desafíos heterodoxos, el enfrentamiento terminó con su decapitación, en Tréveris en el año 385 a manos del emperador Clemente Máximo bajo las acusaciones de "magia". Sin embargo sus enseñanzas fueron mantenidas hasta el siglo VIII, incluso después de ser consideradas herejía en varios concilios. Los seguidores de esta doctrina ocultaron su cuerpo y es aquí donde algunos autores ponen la duda jacobea. Dentro de los múltiples lugares en los que podría haber sido enterrado Prisciliano, la ubicación de la tumba de Santiago podría ser uno de ellos. Hubiese sido una casualidad mágica, pero lo cierto es que el origen religioso de Santiago de Compostela como cónclave de peregrinación no es menos emblemático. HISTORIA JACOBEA DEL CAMINO
Tras la muerte de Jesús, Santiago extendió sus miras puestas en la predicación. No era para menos, con los apóstoles comenzaba la creación de una populosa iglesia y Santiago se convirtió en uno de sus principales anunciadores, llegando incluso a transgredir públicamente la prohibición de predicar oficialmente el cristianismo. Además de Palestina, Santiago fijó sus miras en la Península Ibérica para extender la fe cristiana. Galicia fue su desembarco. No era desconocida esta zona de la Hispania romana pues mantenía un fluido comercio basado en minerales (oro inclusive) a cambio de múltiples productos como especias, mármol y relaciones comerciales con grandes puertos de la zona como el de Alejandría. Por estas rutas seguramente llegaría el apóstol a España. Pero curiosamente parece ser que su evangelización no comienza siendo tan fulgurante como cabría esperar. De hecho es a Santiago quien se le aparece en España la propia Virgen María en dos ocasiones. Una en Muxía, en la gallega Costa de la Muerte y otra segunda en Zaragoza, caminando ya de regreso a Palestina. De la primera nos queda una gran piedra por la que según la tradición llegó la Virgen como si de una barca pétrea se tratase. De la segunda al parecer se le apareció la madre de Jesús, todavía en carne viva, sobre un pilar (forma de columna). Es la mítica aparición de la Virgen del Pilar de Zaragoza a orillas del río Ebro. La cuestión es que Santiago regresó a Palestina allá por los años 42-43. En ella se integró como un peso importante en la incipiente Iglesia cristiana con centro en Jerusalén. Pero los aires que soplaban no eran favorables a su fe. Bajo una prohibición expresa contra el cristianismo Santiago predicaba como el que más. El entonces rey de Judea Herodes Agripa decide dar un golpe de efecto al cristianismo y acaba decapitando a Santiago aproximadamente por el año 44. A grandes rasgos esta es la vida del carismático apóstol. Aunque ahora es cuando comienza el mito jacobeo por antonomasia, la tumba de Santiago. El
Lugar de los Hechos Su cuerpo sin vida fue acogido por los suyos y depositado en una barca. Esa barca navegó sin rumbo fijo y como por magia realmente divina arribó en las costas gallegas de Iria Flavia (Padrón). Por aquellos tiempos gobernaba un personaje del lugar también muy curioso, la reina Lupa. Y es que aún después de muerto, Santiago obraba milagros. También esta reina acabó convirtiéndose al cristianismo. Así ya los restos de Santiago podían ser enterrados con tranquilidad, tras no sin ciertos problemas como la encarcelación de los discípulos acompañantes del cuerpo (aunque también en este caso fueron ayudados divinamente para huir de la muerte segura que los esperaba). El lugar de la tumba se llamó Castro Lupario y se dice que los dos discípulos que acompañaban el cuerpo, Teodoro y Atanasio, se quedaron eternamente para guardar el sepulcro.
TODOS
LOS CAMINOS CONDUCEN A
COMPOSTELA Cuando el orbe comenzó a caminar hacia la tumba de Santiago lo hacían por cualquier sitio. No había un Camino, todos eran válidos. Lógicamente había zonas más transitadas y ciertamente lugares por donde era mejor no pasar debido al peligro latente de asaltantes y zonas conflictivas. Precisamente en este marco nació la orden de Santiago hacia el año 1170 aproximadamente. Su origen se remonta a la recién conquistada ciudad de Cáceres. Fernando II les donó esta localidad, por lo que en ese inicio se hicieron llamar "Frates de Cáceres". Como las órdenes de su género, comenzaron a recibir tratos de privilegio para asentarse como tal y pasaron a pertenecer al arzobispado de Santiago de Compostela. En 1171 ya se denominaban Orden de Santiago. A pesar de ser una orden militar eminentemente jacobea sus extensiones se abrieron incluyendo localidades manchegas. Tal eran que en 1174 el rey Alfonso VII les concedió establecer su núcleo central en la villa de Uclés. Fue una de las principales órdenes de la península sólo equiparable a otras de su categoría como por ejemplo la de Calatrava. A partir de los Reyes Católicos, en 1493 fue una orden Real (de la Corona castellana) y permanece en el cargo de Maestres de la orden que ostentan todos los reyes españoles. Hecha pues la seguridad viaria del camino sólo quedaba una cosa, unificarlo. Y de eso se encargó la famosa reforma cluniacense. En tiempos de guerra como eran aquellos en los que el enemigo islámico era una constante amenaza, la mejor opción era unificarse, crear una especie de capacidad operativa que conectase la fe en todo el territorio. Y esto ocurrió en Europa, allá en el siglo XI con la reforma de Cluny que unificó la famosa regla de San Benito. La península ibérica fue recibiendo entonces un crecimiento y organización de la nueva estructuración de la Iglesia cristiana. El movimiento de abades, monjes y cuerpo eclesiástico fue a más consolidándose una poderosa Iglesia. Dentro de esa consolidación estaba el plan de unificar una gran ruta jacobea al amparo, eso sí, de los monasterios cluniancenses de su jurisdicción. La entrada europea principal fue la que hoy se sigue llamando "Camino francés". Y desde entonces así se viene caminando hacia Santiago. Para oficializar el recorrido hubo un monje llamado Aymeric Picaud que escribió la que se podría decir es la primera gran guía del Camino de Santiago, es el celebérrimo "Códice Calixtino" (1139), aludiendo a Calixto II que se dice realizó él mismo una peregrinación jacobea. Este documento está considerado la "Biblia" jacobea por todo lo que contiene acerca del Camino y del mismo Santiago. De esta manera el camino unificado se constituyó como la gran vía de comunicación europea. Monjes de allende los Pirineos poblaron los monasterios de la ruta. Los comerciantes dieron más vida si cabe al Camino. La afluencia de los gremios de trabajo y los comercios fundaron nuevos "burgos" que a la postre se han convertido en auténticas localidades. El Camino de Santiago adquirió una importancia notable tanto para el mundo cristiano como para todo aquel que lo peregrinase. Tanto por tierra como por mar de todas partes venían y por supuesto hoy siguen viniendo a cumplir el Camino, a encomendarse al Santo. EL CAMINO ARAGONÉS
Itinerario
a discurrir: ![]() Borce (Francia) -> Somport -> Candanchú -> Canfranc (previa estación de tren) -> Villanúa -> San Adrián de Sasau -> Jaca -> Santa Cilia de Jaca -> Monasterio de San Juan de la Peña -> Santa Cruz de la Serós -> Puente la Reina -> Mianos -> Artieda-> Ruesta-> Monasterio de Leyre (Navarra) -> Sangüesa -> Undués de Lerda
La entrada por el puerto de Somport viene del lado francés con la localidad de Borce. En los siglos XI y XII Somport era el gran cauce europeo a toda la península. Allí encontramos la primera referencia histórica jacobea con el conocido Hospital de Santa Cristina. O mejor dicho. Lo que hoy queda de él. En su día fue uno de los grandes hospitales de Europa y nació bajo la bella leyenda de dos viajeros franceses que se salvaron de milagro de una fuerte ventisca. En agradecimiento se prometieron construir en aquel lugar un hospital que sirviese de ayuda a los viajeros que pasasen por ahí. Al parecer se apareció entonces un pajarillo portando una cruz de oro y con sus revoloteos marcó exactamente el lugar donde se debería emplazar la construcción. Dicho y hecho hoy forma parte del pasado que nos recuerda lo que queda de este Hospital. Entramos en Canfranc, el "Campofranco" del Medievo donde constituía un puesto fronterizo en el que desde Alfonso II en 1170 se cobraban los impuestos de portazgo. Pasado Canfranc y previamente su estación de tren (construcción muy digna de ser visitada) llegamos a Villanúa. Dos puntos principales son enclave peregrino religioso. Por un lado la iglesia parroquial del pueblo con su Virgen. Por otro lado y con dedicación a conciencia del peregrino, se puede llegar a la capilla de Aruej, una vez pasado Villanúa. Esta capilla merece ser vista antes de que el paso del tiempo haga más mella en ella, pues ese es el peor enemigo, que no nos demos cuenta de que con nuestra desidia vayan desapareciendo restos y construcciones otrora puntos realmente importantes. Pero hablando de puntos importantes pasamos a otro realmente simbólico no sólo en el ámbito jacobeo. La iglesia de San Adrián de Sasabe (o Sasau) recoge dos vertientes muy curiosas. Por un lado fue en su día uno de los lugares en los que se "hospedó" el Santo Grial, el cáliz cristiano que también recorrió Aragón y que tras pasar por enclaves, que iremos viendo en la ruta, terminó en la Catedral de Valencia, guardándose incluso en nuestros días actuales. Como construcción merece ser vista sobre todo ahora (ya que tuvo tiempos peores) y nos podemos encontrar también con la simbología que a lo largo del Camino los constructores medievales fueron escribiendo sus obras. Podemos encontrar dos signos concretos en el ábside, un rostro y una mano, perfectamente visibles. La tradición quiere que el rostro sea el de Santa Natalia y la mano de San Adrián, santos mártires por los que se levantó el templo. Cuenta la historia de estos dos personajes que mientras Adrián era torturado, su esposa Natalia le daba ánimos para que aguantase hasta el final. De camino hacia Jaca nos pilla casi de paso el cenobio de Iguacel, en su día de monjas del Císter, el cual conserva una Virgen del siglo XI. Tras esta visita vamos a parar a Jaca y su Catedral. Ambos son tal para cual, elementos indispensables en todos los aspectos. La Catedral de Jaca está considerada el gran elemento románico de toda la península. Y es que efectivamente fue el románico la nueva corriente que nos inundó por aquellos tiempos cristianos. La catedral se comenzó a construir en el año 1050. En ella damos también con uno de los sitios donde se guardó el Santo Grial que casi nos acompaña por este sendero jacobeo. El simbolismo atestigua el valor iniciático que tenía este sitio. En el tímpano de la portada occidental encontramos un crismón flanqueado por dos leones en lo que es uno de los muchos signos de los que están plagados los sitios emblemáticamente jacobeos del camino. En la Catedral de Jaca reposan los restos de Santa Orosia, mártir cristiana cuyas reliquias también han estado emplazadas en distintos lugares antes de llegar a Jaca. Había una tradición muy carismática en otros tiempos que se basaba en la intercesión de la santa para curar a endemoniados. En el día de la festividad de la santa se encerraban en su capilla a personas que se tenían por endemoniados para que sin mediar exorcismo alguno se curasen. Era costumbre atarles lazos de colores en los dedos a los poseídos y encerrarlos toda la noche en la capilla. A la mañana siguiente los lazos que se habían desatado contaban los demonios que habían abandonado el cuerpo del desdichado. En otro rincón de Jaca también encontramos el Convento de San Francisco atribuido al parecer a Francisco de Asís cuando peregrinaba a Santiago. Jaca llegó a ser sede del reino y sede episcopal. A finales del siglo XI era toda una potencia territorial que, como todo, luego cambiaría su situación poco a poco.
De Jaca vamos a otro de los lugares más emblemáticos de Aragón, San Juan de la Peña. Impresiona ver cómo el monasterio está construido al abrigo de la pared rocosa. Y es que simbolismo, religiosidad e historia se dan cita en este lugar. Cuenta la leyenda que dos hermanos, llamados Voto y Félix, se encontraban por esos lares cazando cuando encontraron el cuerpo incorrupto de Juan de Atarés, un santo ermitaño. Sus vidas se llenaron de espiritualidad y se quedaron allí para vivir religiosamente. Cuando murieron los dos hermanos no llegó el fin, todo lo contrario, comenzaron viniendo dos hermanos más (Benedicto y Marcelo) y a partir de allí se llegó a formar todo un emplazamiento que terminó siendo un monasterio. Por cierto, primer monasterio de la península que se uniese a la reforma del Cluny. A pesar del tiempo San Juan de la Peña conserva sus dos iglesias superpuestas con los ábsides excavados en la roca. El claustro, con la roca como techo, ostenta unos capiteles románicos ejemplares además de incluir la capilla de San Victorián. También aquí estuvo a buen recaudo el Santo Grial después de permanecer en la Catedral de Jaca. Más tarde seguiría su periplo por Zaragoza y Barcelona hasta ser depositado en Valencia. Ciertos intereses y el peligro islámico eran el acicate que obligaba al Santo Cáliz a tener una vida tan ajetreada. Otro de los monasterios a tener en cuenta es el de Santa Cruz de la Serós. Cenobio fundado por Ramiro I que contiene en su haber un templo románico primitivo dedicado a San Caprasio. Este monasterio fue habitado por monjas hasta 1555. La estructura de la construcción guarda un detalle que no suele estar muy al alcance de los visitantes. Nada más entrar, un poco más adelante, en el lado izquierdo se encuentra una entrada que comunica con una especie de habitación que se encuentra justo encima de la techumbre de la iglesia. Hay opiniones de todo tipo que atribuyen la función de esta habitación desde refugio en caso de ataque, hasta lugar de meditación. Siguiendo con enclaves realmente primordiales nos adentramos definitivamente en Leyre. Ya la sierra de Leyre era refugio de los cristianos primitivos, el monasterio constituyó la culminación y el principio de un gran centro religioso. Aquí se enterraban reyes y de hecho fue centro de la pugna entre la orden del Císter y la de Cluny cuando comenzaba a propagarse la reforma de San Benito. Su cripta es del siglo XI, de antes de que se formase la iglesia abacial por antonomasia. Cripta de estructura curiosa, con una altura considerablemente pequeña para lo normal. La iglesia nos muestra en su conjunto las diferentes modalidades que han transformado la construcción transcurriendo por supuesto, por las dos grandes órdenes que pasaron por ella. Por qué no, aún hoy sigue constituyendo esta zona un activo foco cultural y religioso. A poco que nos hayamos encontrado caminando por estos lares habremos tropezado también con huellas imperecederas del discurrir del hombre y su sociedad. Y es que a lo largo del Camino uno puede ver cómo si bien hay localidades que procuran de buena manera abastecerse de la luz que irradia el Camino de Santiago, hay también otros sitios que han sufrido el terrible mal de la despoblación. A fe del peregrino puede visitar uno de esos pueblos fantasma que habitan en muchas regiones. Uno de ellos es Ruesta. En su origen fue musulmán y cuenta con un alcázar que data su construcción inicial del siglo XIII. Construcción que si el tiempo y el ser humano no lo remedian sigue en ruinas. Desde 1959 este pueblo comenzó a palidecer hasta quedarse abandonado. El que fuese en tiempos un enclave disputado por Navarra y Aragón, hoy quizás pueda ofrecer al peregrino el silencio de una aldea callada. Por la zona de Yesa, pantano incluido, vamos a dar a Sangüesa. Por aquí debió de pasar también Francisco de Asís pues hay un convento franciscano a la zaga de la ruta que siguió el santo en su jacobeo peregrinaje. El simbolismo tiene toda una representación en la iglesia de Santa María la Real de Rocamador. Toda clase de interpretaciones se han dado sobre sus figuras, tanto cristianas como paganas, y lo cierto es que gran afluencia de peregrinos elegían pasar por aquí de camino a Santiago. Un último punto nos introduce en la recta final de nuestro recorrido aragonés. Como cobijada por los campos se encuentra la ermita de Eunate. Se ha llamado a este emplazamiento "linterna de los muertos" por la fogata que se encendía en el habitáculo superior cuando se enterraba a alguien en este recinto. De hecho se han encontrado enterramientos bajo sus paredes. No está exenta de debate esta construcción al parecer de origen templario, ya que pudo ser parte de una estructura aun mayor. Su claustro deja entrever todavía lo que en su día debían de ser unos ricos capiteles. Algunos autores quieren ver cierta correspondencia con otra construcción cercana, la iglesia de Olcoz. Ésta data del siglo XVII y tiene la característica de poseer un portal románico muy similar al de Eunate más que con todas las figuras que aparecen colocadas al revés (con efecto de espejo). No hay que olvidar tampoco muchos pueblos con claros denominadores jacobeos cuya importancia reside en los ojos del peregrino que los visita. Con Santiago se puede decir que sí se hace camino al andar definitivamente y ante cualquier uso que se le pueda hacer hay que apelar a la intencionalidad del peregrino porque sin él no habría jamás Camino. LA
COMPOSTELA: CERTIFICADO DEL
CAMINANTE Se ha hecho famoso ya el certificar oficialmente que el peregrino ha cumplido su peregrinaje. Desde el apogeo del Camino de Santiago se viene certificando que un peregrino ha cumplido recorriendo el trayecto. Hoy se expide la llamada "La Compostela" que se concede con unas mínimas condiciones para confirmar que se ha peregrinado. Hacer el camino con sentido religioso ("devotionis affectu, voti vel pietatis causa, religionis causa"), recibir un sello de determinados lugares y haber recorrido por lo menos 100 kilómetros a pie/caballo ó 200 en bicicleta son lo mínimo para ser un "peregrino oficial". Al principio de los tiempos la acreditación oficial era una vieira que se adquiría únicamente en Santiago. Con el tiempo se llegaron a cursar las llamadas "cartas probatorias", es decir, el certificado en papel del peregrinaje. Su carácter oficial era muy reconocido en su día. Los Reyes Católicos crearon la Fundación del Hospital Real (hoy es el edificio del Hostal de los Reyes Católicos) en el que al presentar las debidas "cartas", el peregrino tenía derecho a ser hospedado gratuitamente durante tres días. Hoy el peregrino emprende el camino con una credencial de catorce páginas que tendrán que ser debidamente cumplimentadas (mataselladas) por los sitios por los que pase y así finalmente solicitar La Compostela en la catedral de Santiago. CUANDO
CAMINA EL
ESPÍRITU Por muy vendido o comercializado que llegue a estar el Camino de Santiago nunca dejará de contemplar su historia con un origen religioso, espiritual o cómo se le quiera llamar. Fueron primero gentes que querían poner su espíritu a prueba bien contemplando el ocaso en donde la tierra terminaba o bien escuchando enseñanzas de especies de druidas salidos de no se sabe bien dónde. La gente ha querido creer, aun a costa del cristianismo. Una religión que patentó el Camino de Santiago pero ¿cómo es que tanta diversidad iba a Compostela?, ¿desde cristianos hasta incluso musulmanes de la época y extranjeros de tierras lejanas?. Cuando la fe es muy poderosa se materializa en casos como el de Santiago el Mayor. Ya pueden ponerlo a matar moros o a predicar que el mundo sabe que el espíritu está por encima de la religión. Por eso si miramos bien cada detalle de las construcciones jacobeas, sus emplazamientos, sus orígenes... veremos que su principal fundamento era alimentar el espíritu fuera el que fuese. Tanto era así que para este viaje había que comprender el lenguaje simbólico que permanece en la piedra labrada y el recuerdo. Lo cierto es que ese lenguaje simbólico tiene diferentes mensajes sólo comprensibles por el modo en que el peregrino los interprete. Ese es el auténtico Camino de Santiago. La grandeza de este camino reside de esta manera haciendo que se diferencie sobremanera sobre los otros dos caminos cristianos de peregrinación, el de Roma y el de Jerusalén. Así pues caminante, no importa de donde vengas ni en quién creas, sólo camina con fe y descubrirás el mundo interior tan rico que posees tú y todos los que te rodean. A lo mejor, sin saberlo, Santiago, Prisciliano o quien sea camina a tu lado. BIBLIOGRAFÍA: (Nombre de la obra, autor, editorial, año de edición)
Nota: todas las obras son ediciones españolas del mismo idioma. EN INTERNET: El sitio web oficial de la Xunta de Galicia para este año jacobeo es
En
él se incluye información de todo tipo y
detalles variados como imágenes webcams de
Compostela, concursos y conexiones a otros sitios. |
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