HERALDO DE ARAGON
FECHA: DICIEMBRE 1998
ARTÍCULO: SENTIRSE ÚTILES AYUDANDO A LOS DEMÁS
Visten uniforme azul marino y lucen un llamativo brazalete en la manga derecha de sus chaquetas. Durante los últimos días se les ha visto por lugares como el Coso, Paseo Independencia, Plaza Paraíso, Puerta del Carmen, Avenida Clavé e incluso en las inmediaciones de los hospitales "Miguel Servet" y "Clínico". Son 14 hombres y mujeres de mediana y avanzada edad y actuan por las mañanas, entre las 10,30 y las 12,00. Quienes se han tropezado con ellos dicen que son "especialmente amables".
Desde hace apenas un mes un colectivo de personas de entre 50 y 80 años pertenecientes al Consejo Aragonés de la Tercera Edad prestan un servicio de colaboración ciudadana en las calles de Zaragoza. Su objetivo, compaginar una labor social con su propio desarrollo personal. De esta forma, según explica la coordinadora del programa, Rosa María Lausín, "nuestra misión es de atención, colaboración y educación hacia los ciudadanos".
La idea del proyecto surgió en abril de 1996, pero no fue hasta finales del pasado mes de octubre cuando el Consejo y una serie de entidades e instituciones colaboradoras firmaron el convenio. Así, el Ayuntamiento de Zaragoza, DGA, Jefatura Provincial de Tráfico, Protección Civil, Policia Local, Cruz Roja y Maphre han aportado formación y recursos a los 20 miembros del programa.
Como explica el presidente del consejo, Alejandro Villaverde, "para prestar un servicio hace falta estar preparado". Por ello, agentes de la Policia Local y de Tráfico organizaron una serie de charlas dirigidas al grupo de voluntarios con el objetivo de instruirles sobre determinados aspectos de la seguridad vial. Del mismo modo, todos los integrantes del programa recibieron un curso de primeros auxilios a cargo de Cruz Roja.
Los voluntarios son 20, pero sólo 14 prestan servico en la calle. El resto, desempeñan una misión formativa en residencias, colegios, o en cualquier lugar donde se les requiera. El equipo de calle se distribuye en grupos de cuatro personas. Su trabajo consiste en ayudar a cruzar la calle a quien lo necesite, vigilar los pasos de peatones y prestar su colaboración a los ciudadanos. Los voluntarios están provistos de un silbato con el que advertir de cualquier peligro y cada grupo cuenta además con un teléfono móvil con el que, ante cualquier incidencia, puede contactar rápidamente.
- "Nuestras tareas comprenden desde acompañar a una persona a entrar en el hospital hasta advertirle a una señora que lleva el bolso abierto" Señala Rosa María. "La gente -comenta- se queda al principio muy extrañada, pero su inmediata reacción es de agradecimiento". En cuanto a posibles problemas, Villaverde indica que "por el momento no hemos tenido problemas de enfrentamiento con nadie, más bien al contrario"
Para el grupo de voluntarios es una enorme satisfacción que la gente ya empiece a reconocerles. "Mucha gente se acerca y nos pregunta que es lo que hay que hacer para ser como nosotros", indica la coordinadora. Así, desde el Consejo Aragonés de la Tercera Edad apuestan ya por renovar el convenio año tras año e ir incrementando el número de voluntarios. El objetivo, alcanzar los quinientos y llegar a las ciudades de Huesca y Teruel.
Otro de los deseos de los responsables del programa es poder aumentar durante 1999 su radio de acción para, de esta forma, prestar su servicio en la entrada y salida de los colegios. Para el Presidente del Consejo, "el objetivo del programa es crear un instrumento de comunicación intergeneracional"
Alfonso Zapater